YO SOY TU ENFERMEDAD
Me podrás reconocer en los grupos, soy el que contradigo durante la actividad grupal, el que siempre tiene un problema para resolver y todo lo que se me proponga no lo voy a admitir, porque a mi no me va a servir y puedo llegar a convencerte con argumentos que a mí, no me sirve.
Trataré de describirme, lo que no es tan fácil, es que no he adquirido la categoría de enfermedad. A todos aquellos que tengan algun contacto conmigo les deseo sufrimiento.
Yo soy la enfermedad de la adicción, la que tú tienes. Capaz de desordenarte, engañosa, mi fuerza es tal que no me detiene tu razón, tu inteligencia, ni el dinero con el cual quieras alejarme. Ningún juez podra divorciarme de ti, ni tampoco a obligarme a mantener ningún tipo de separación física ni 100 metros ni ½ milímetro. He torturado, maltratado y matado a millones, emperadores, reyes, princesas, millonarios y mendigos se cuentan entre mis súbditos. Me gusta sorprenderte, me encanta que me creas tu amiga y tu amante.
Te he confortado... ¿No es así?, ¿No estuve yo allí cuando estabas solo? ¿Cuando tus circunstancias te hicieron gemir: “Me quiero morir”, no me llamaste? ... Yo estuve alli.
Mi especialidad es mantenerte adormilado para que no puedas penar ni llorar.
En el instante que se diluye tu sufrimiento está mi poder y mi triunfo.
Te prometo fidelidad permanente en mi servicio: PLACER INCOMPARABLE AL INSTANTE, y todo lo que te pido a cambio es un poco de sufrimiento de larga duración, que aprenderas a tolerar y resignar conformandote con valederas excusas que juntos idearemos para continuar con lo nuestro.
He estado ahí, para tí, siempre.
Hay ocasiones en que me visto así: de entrecasa, y tú a pesar de eso me haces saber que te gusto, que soy atractiva para ti (“contigo pan y cebolla”), y me derrito cuando murmuras: “mi bomboncito...” . Algunas veces me pongo linda, cambio y tomo esto y aquello de la moda y me renuevo para conquistarte e intrigarte. Sé por tu mirada, que tus palabras no mienten: “Que rica que estas...”.
Incluso cuando tu vida va de maravillas, respiras profundo, ese día tan alegre, tú me invitas... recuerdo recuerdo que dijiste que no te merecías tantas cosas buenas; yo fuí la única que estuve de acuerdo con esto. Juntos pudimos, entonces poner tu mundo en equilibrio otra vez, quitando muchas cosas buenas en tu vida. ¿Pero cómo?... me lo vas a reprochar; no olvides que estuvimos de acuerdo en ese momento... ¿que estabas loco?.. de pasión, dame tu boca y vivamos el momento.
A veces la gente se pregunta como una pareja puede amarse con tanta pasión.
Reflexiono y les digo que no importa las heridas, las excusas que puedan surgir para estar juntas aunque sea unos minutos.
La excepción han sido las separaciones, que dolor, que solo calma el reencuentro.
Te perdono y te perdonaré cuando hablas de mí menospreciándome, diciendome que no me necesitas, que te la puedes arreglar muy bien sin mi presencia.
¡Te has reido de mi!, con otras personas diciendo que me puedes controlar. Que yo soy parte de tu pasado.
Te preguntaria:
¿Por qué me evitas, entonces?
¿Por qué no te han visto en los lugares que nos vieron bien juntos?
La ultima vez que nos encontramos, fue en un asado, en la casa de tu hermana, ¿te acordás que nos quedamos solos en la cocina? Te noté nervioso, y me alegré porque, a pesar del tiempo, me di cuenta que algo queda entre nosotros, que alguna picardía podíamos hacer.
Pero, te fuiste, con una excusa que todos creyeron, porque no se dieron cuenta de lo que yo puedo hacer en vos.
Yo, te voy a seguir esperando, aunque trates de olvidarme, me doy cuenta que de algún modo, formo parte de ti.
Texto del DR. Jorge Ravera
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